No creo en "para siempres" ni en el brillo de tus ojos, dudo profundamente de tu sonrisa, de tus palabras de amor y de tus gritos de odio, sin embargo me convence el palpitar de tus labios y tus besos que me arrebatan la calma, apuesto el precio de mi alma por tu piel cuando se me entrega en cada poro, por tu respiración que se corta en cada convulso estremecimiento de tus piernas y tu sexo que me brinda eternidad

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