Esa inevitable rabia, esa desazón de no saber que estás pensando, esos interminables segundos cuando se pierde tu mirada en el infinito y tu rostro no tiene expresión alguna, esas palabras que pasan a través tuyo y no te tocan, esa respuesta que no llega y duele como la muerte misma...
¿Y que hago? sí te amo como un loco y ahora, no se en dónde estoy, no se a dónde van mis pasos, pues iban con los tuyos
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