Dos o tres eternidades
Se esfumaron las eternidades que prometiste
ahora el tiempo me consume lentamente,
no pasan los días,
mi rostro se hunde en un profundo espejo,
se rompe su reflejo,
se divide en dolor y en anhelo,
en brillo y oscuridad.
Tus palabras son un suplicio,
se clavan atravesando mi alma
llevando la serenidad que quedaba
y busco en ellas un te amo,
así sea un susurro,
un engaño del viento que traiga de regreso tus
eternidades
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