Me gusta oír tu voz,
Mirarte de lejos e imaginar que me hablas, que reemplazas mi nombre con una palabra bonita,
que tus labios son para mi, que sus besos son solo míos,
Que tus manos toman las mías y me entregan su calor, que me donas tú paz en un abrazo,
Y de repente trato de hacerlo y paso a través tuyo como este fantasma en el que me he convertido.
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